El 14 de abril de 2026, Banco do Brasil (BBAS3) subió 2,59%, superando al Ibovespa en la misma sesión en que el índice cerró cerca de su 18º récord histórico del año. El movimiento no fue aislado: todo el sector financiero brasileño avanzó ese día, con Itaú Unibanco y Bradesco cerrando también en positivo.
Para entender por qué los bancos lideran este rally —y por qué ese liderazgo coexiste con tensiones reales— hay que mirar tres fuerzas simultáneas: la caída del precio del petróleo, el ciclo de recorte de tasas y un mercado de crédito que se expande incluso cuando un número récord de brasileños está en mora.
El canal del petróleo
El alto el fuego EE.UU.-Irán anunciado el 8 de abril provocó una caída significativa en los precios globales del crudo. El Brent cayó de más de US$ 112 por barril a cerca de US$ 85 en las sesiones siguientes. A primera vista, parece no relacionado con las acciones bancarias brasileñas. La conexión pasa por la inflación.
Los precios elevados del petróleo habían estado sosteniendo los temores de estanflación —el escenario donde la inflación permanece alta incluso cuando el crecimiento económico se debilita. Para los bancos, la estanflación es un entorno particularmente incómodo: fuerza al Banco Central a mantener las tasas altas (reduciendo la demanda de crédito) y al mismo tiempo deteriora la calidad del crédito de los prestatarios presionados por el costo de vida.
La caída del petróleo alivió parte de esa presión. Con la inflación importada cediéndose, el mercado comenzó a descontar un camino más limpio para el ciclo de recorte de la Selic. Tasas más bajas benefician a los bancos al estimular la originación de crédito y reducir las tasas de morosidad.
El ciclo de recorte de la Selic y la expansión del crédito
El Boletim Focus publicado el 14 de abril proyecta la Selic en 12,50% a fin de 2026, por debajo de su pico reciente. Para los grandes bancos brasileños —Banco do Brasil, Itaú, Bradesco y Caixa— este entorno crea una oportunidad específica: a medida que las tasas caen, la demanda de crédito al consumidor, hipotecas y préstamos corporativos tiende a crecer.
Los principales bancos de Brasil han reportado resultados sólidos incluso durante períodos de tasas altas, porque el diferencial entre lo que pagan a los depositantes y lo que cobran a los prestatarios se mantuvo amplio. A medida que la Selic cae y los volúmenes de crédito crecen, el ingreso absoluto por intereses tiende a aumentar incluso si los márgenes se comprimen ligeramente.
Banco do Brasil ocupa una posición particular en esta dinámica. Como institución controlada por el gobierno, tiene mandato para apoyar el crédito rural y el financiamiento al agronegocio. Con el sector agrícola brasileño en auge —las exportaciones del agro alcanzaron niveles récord recientes— la cartera de crédito del BB se beneficia de una exposición que la mayoría de los bancos privados no tiene.
Los 81,7 millones de personas en mora
Aquí está la tensión que coexiste con el rally: según Serasa Experian, 81,7 millones de brasileños estaban en mora a principios de 2026. Eso representa alrededor del 40% de la población adulta —el número más alto registrado.
¿Cómo permanecen rentables los bancos en este contexto? Varios mecanismos explican esto.
Primero, los grandes bancos tienen modelos sofisticados de scoring crediticio y de provisiones. Ya absorbieron las pérdidas de la ola de morosidad pospandemia y reconstruyeron sus provisiones. Segundo, las tasas de morosidad más altas están concentradas en segmentos de menores ingresos que tienen saldos más pequeños. El valor total de los préstamos improductivos es más manejable de lo que el recuento bruto de CPFs sugiere. Tercero, los bancos han sido selectivos: el crecimiento del crédito en trimestres recientes se ha sesgado hacia préstamos garantizados (hipotecas, préstamos para autos, crédito consignado) donde las garantías limitan las pérdidas.
Aun así, 81,7 millones de CPFs en mora representa estrés económico real.
La rebaja de Itaú BBA
No todos son optimistas con las acciones bancarias brasileñas. En abril de 2026, Itaú BBA —el brazo de banca de inversión de Itaú Unibanco— rebajó a Banco do Brasil a underperform. Los analistas citaron preocupaciones sobre el ritmo de deterioro de la calidad crediticia en su cartera agrícola, exposición a sectores con menor capacidad de pago y valoración relativa frente a sus pares.
Vale notar que esto proviene de dentro del propio sistema financiero brasileño. La rebaja no invalida la tesis alcista para el sector bancario en general, pero señala que no todos los bancos dentro del sector tienen el mismo perfil de riesgo.
| Banco | Rendimiento 14/04 | Postura analistas (abr/2026) |
|---|---|---|
| Banco do Brasil (BBAS3) | +2,59% | Itaú BBA: Underperform |
| Itaú Unibanco (ITUB4) | +1,4% | Generalmente Neutro a Compra |
| Bradesco (BBDC4) | +1,1% | Mixto |
| Santander Brasil (SANB11) | +0,9% | Mixto |
Lo que dice la valoración
A pesar de las ganancias recientes, las acciones bancarias brasileñas siguen cotizando con descuentos significativos respecto a sus promedios históricos y a sus pares internacionales. Los múltiplos precio/valor en libros de los grandes bancos han rondado entre 1,0x y 1,5x, muy por debajo de los 2,0x–2,5x comunes en ciclos alcistas anteriores.
Este descuento no es irracional —incorpora el riesgo de morosidad, incertidumbre política en torno a la propiedad gubernamental del BB y la prima de riesgo más amplia de los activos brasileños. Pero también significa que si la confianza mejora y el ciclo crediticio se normaliza, el potencial de re-calificación es sustancial.
Qué seguir de cerca
Tres variables determinarán si el rally en acciones bancarias se extiende o revierte:
Decisión del Copom (28-29 de abril): Si el comité recorta la Selic en 50 puntos básicos y señala continuidad en el ciclo de flexibilización, las acciones bancarias probablemente extiendan ganancias. Una sorpresa hawkish —o una pausa— probablemente provocaría toma de ganancias.
Calidad crediticia en resultados del 1T26: Los grandes bancos reportarán resultados del primer trimestre a finales de abril y mayo. Estos números revelarán si las tendencias de morosidad se están estabilizando o empeorando, y si los gastos de provisiones crecen más rápido que los ingresos.
Crédito agrícola: La exposición de Banco do Brasil al agronegocio es fuente tanto de fortaleza como de riesgo de concentración. Un shock en los precios de commodities o deterioro de la calidad crediticia en carteras rurales afectaría desproporcionadamente a BBAS3.
El avance del 14 de abril refleja optimismo genuino. Pero el optimismo construido sobre 81,7 millones de brasileños en mora, un banco con influencia gubernamental y un ciclo de tasas que aún no ha concluido merece una lectura cuidadosa.
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